Campadales, un pequeño coloso (abril 2006)



Cierto que su longitud, en cada una de sus dos vertientes, supera por poco los dos kilómetros. Y cierto, también, que su altura es bastante inferior a otros puertos de gran renombre que emergen en su hábitat: la Sierra Norte de Madrid. Pero no es menos cierto que desde que comenzó a ser incluido en la marcha cicloturista Sierra Norte (que ya no se organizó en 2008 y, muy posiblemente, desaparezca para siempre), el Campadales se ha ido labrando un renombre dentro del mundo de la bici. Sus rampas agarran y desgarran, pero en su cima no hay ningún cartel anunciador del paso montañoso, un atractivo adicional para detenerse en su cima e inmortalizar los esfuerzos con un fotografía de recuerdo... Sólo un orientativo paso canadiense. ¿Puerto? ¿Collado? ¿Alto? Simplemente, el Campadales.

Gorgonio Ballesteros, maestro y amigo de Altimetrias.com, definía esta sorpresa de la carretera M-141 como “pequeño matón” y escribía: “Es a la marcha Sierra Norte lo que Hoz de Jaca es a la Quebrantahuesos: dos intensos y duros kilómetros al 10%”. Otro colega, Klyde, de ForoMTB, no duda en señalar, mucho más explícitamente: “Mítica putada en medio de la nada”. El caso es que cuando lo afrontas, pedaleas y ves que avanzas poco… algo raro hay. Tan raro como una pendiente de hasta el 16% que se esconde en esa casi clandestina carretera que une, no directamente, Horcajuelo de la Sierra y Horcajo de la Sierra.

Le tenemos mucho cariño a este puerto (aunque sólo lo hemos subido por una vertiente, la de Horcajuelo), pues no le consideramos como alto, o muro, o repecho largo... es todo un puerto. Un grandísimo puerto de poca longitud que se corona a 1.308 metros sobre el nivel del mar. Fue la primera subida que afrontamos con rampas de dos dígitos más o menos pronunciadas, en una ruta de ensueño por la Sierra Norte [hablaré de esa zona en otra ocasión] que incluía antes el paso por La Puebla (1.636 metros), posiblemente el gran puerto de montaña de esta zona. La existencia de un paso canadiense en la cima de Campadales (hay otro en la vertiente que se ve desde la Nacional-I, junto a una gran explotación ganadera) demuestra que ésta es una de esas dificultades de asfaltado nacidas de una pista preexistente. El ancho de la plataforma es excelente, aunque sin arcen, y, contradictoriamente, muchas veces ni aparece en los mapas. Pero ahí está y, muestra de ello, algún coche se aventura por esta carretera. La Sierra Norte tiene una particular orografía que la hace, a la vista, característica. Es como un trozo de otra zona en el norte de la Comunidad de Madrid. Esos robledales, esos prados, esos riscos que emergen de la tierra, esa constante sinuosidad…

Campadales comienza antes de Horcajuelo, justo en una curva a la izquierda en la que un puente salva un arroyo. Poco después llegan las primeras casas del pueblo y desaparece el asfalto para dar paso a ese firme tan de “núcleo urbano de Sierra Norte” que combina pizarra y cemento. Una particular travesía urbana que resulta breve, pues pequeños son todos estos pueblos, pero empinada. Tras dejar atrás, a mano izquierda, como una especie de campo de fútbol regresa el asfalto. La pendiente se acomoda por encima del 10%. La altura se gana rápidamente. No hay curvas de herradura, pero sí algún curveo leve. La gran curva, a mano izquierda, da paso a una recta que va perdiendo pendiente hasta que, finalmente, se llega al paso canadiense de la cima, junto a un robledal. Y desde ahí, si bajas, la bicicleta se lanza briosa que da gusto. Ahí, en la primera curva, sí hay herraduras. Y pendientes terribles. El otro envés de una misma moneda. Corto, cierto; pero duro. Si lo conocéis, no dejéis pasar la ocasión de disfrutarlo.

El Collado o Alto Campadales. Ubicación geográfica, entre las localidades serranas de Horcajuelo y Horcajo de la Sierra. Corto y muy empinado, en la fotografía que abre este post se aprecia, visto desde la cima del Cerro Cabeza de Piñuécar, el Campadales tapado por la niebla (izda).


Nos acercamos al inicio.


El recuperado pueblo de Horcajuelo, pistolezato inicial de una subida que pica desde un poco más atrás.


No lo parece, pero la pendiente en este punto hace mucha pupita en los gemelos.


Vistas de lo que vamos dejando detrás.


Otra perspectiva de lo que vamos dejando detrás.


Últimos centenares de metros de la subida.


El magnífico robledal de Campadales nos acompaña en este tramo final.


La cima...


... y la montaña vecina.


Un recuerdo en la cima antes de que arranque la lluvia.

Vídeo de carlosu251 sobre sus ascensiones a La Puebla y Campadales...

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